Cuando se hace una crónica como ésta siempre espera el lector que uno habla de sí mismo. Una puerta. O una puerta medio abierta y sin cerrojo, frente a algo o a alguién...El lector quiere abrir más y más. Siente ese regocijo que colma al misterio como una puerta.
Ya no recuerdo porqué quise ser bloguera. Pienso en este momento lo que puedo responder. Uno escribe y punto. Mi oficio real es escribir lo que quiera simplemente. Darle sentido a lo que escribo. Anoche, por ejemplo, soñé con un pájaro. Ese pájaro quería volar pero, y por motivo inexplicable, se mantuvo a mi lado viéndome respirar de manera agitada. Claro, su presencia era, un poco incomodante ¿Cómo hacerle entender que me déjase en paz?...
Cómo explicar lo de ser bloguera sin sonar farsante y, mucho menos, estúpida. Que el lector entienda el mero antojo de alguien por escribir. Ayer, ahora que recuerdo, soñé con ese pájaro nuevamente en mi regazo. Ese pájaro (que no he dicho aún cómo es, ni mucho menos, de qué color es) era una imagen alucinante. Sus ojos brillaban a medida que respiraba demasiado rápido. Incluso pensé que iba a chupar mi sangre. Lo vi como una especie de murciélago a la espera de devorar su presa ¡Qué noche tuve!
No quería dormir otra vez y soñar con un pájaro deseando qué de mí... ¿algo de mí?
Espero escribir sobre tantas cosas y que el lector pueda disfrutar de un mundo con puertas, con o sin pájaro, con o sin ventanas, con o sin sombras. Sin embargo, ese mundo(mi blog) será mucho más a medida del tiempo. Que crecerá en este espacio siendo todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario